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Análisis de Shin Megami Tensei: Persona 3

viernes, 17 de octubre de 2008

Primera cuestión: No, no me he terminado el juego, llevo “solamente” 65 horas de juego (algo más de 2/3 del juego, cágate). Creo que con eso es suficiente paras hacerme una impresión general del mismo, aunque lo cierto es que la historia aún está por llegar al jodido climax.

Segunda cuestión: Persona 3 es, posiblemente el JRPG que más me ha sorprendido, tanto por su jugabilidad como por su planteamiento. Es por eso que pienso que es de los mejores, si no el mejor RPG de PS2, y el mejor RPG absoluto de 2007, y de hecho, de lo que llevamos de década. Así que si me veis muy empalmado, no me hateeis más de la cuenta. Jarcor, esta va por ti :D.

Tercera cuestión: Se que el juego salió hace mil, hago los análisis cuando me sale de las pelotas llenas de pelo (Antonio Canales dixit).

Y una vez aclarado el asunto, vamos con el análisis de…





Cómetelo todo

Shin Megami Tensei es una saga que ha empezado a ser conocida hace muy poquito en Europa, pese a que en Japón (repartiendo mierda rara por el mundo desde el 78) es lo que se viene llamando una saga de culto, pero en plan gafapasta, ya sabeis, en plan “No, no somos comerciales, somos molones y minoritarios, espero que nunca vendamos este juego en masa ni fuera de el país, no sea que lo mismo ganemos dinero y nos tilden de comerciales”, no como Dragon Quest o Final Fantasy. Que por cierto, ¿no estais hasta el rabo de que os vengan los malditos fanáticos del VII que creen que la primera consola es la PSOne y os digan que ellos “no consideran FFXII un Final Fantasy” porque “se ha vuelto comercial”? Yo si, pero eso ya lo dejaremos para luego.

La cosa es que esta saga tiene más Spin Offs (que Graphic me confirme el buen uso de este palabro) que juegos de la saga principal. Porque de la principal tenemos el 1, el 2 y el 3, que nos ha llegado el 3 de refilón. Un gran juego, según dicen, no he tenido el placer. Como sucedaneos tenemos Devil Summoner, Digital Devil Saga, y Persona. Devil Summoner tiene buena pinta, tampoco lo he catado. Digital Devil Saga es un juego agridulce por completo. Una historia cojonuda y mature que lo flipas, pero un juego infumable gracias a los Girtones de Zillones de Jillones de combates aleatorios. Por no mencionar el diseño de algunos enemigos, que te hacen pensar cosas como “Joder, Kazuma Kaneko tiene que fumar la de dios”. Y por último, tenemos la sub saga Persona.

Persona se caracteriza por estar ambientados en épocas actuales o no muy lejanas, en ambientes de instituto japonés, o lo que los aficionados al manga (me niego a llamarles otakus) llamarían (o llamaríamos) “Gakuen”, y que yo personalmente llamo “Niñas de enormes ojos y atributos anormalmente desarrollados para su edad en uniforme con minifalda, Slupr”.

Pues eso, que Shin Megami Tensei: Persona 3, se centra en la historia de un estudiante huérfano que llega a una residencia estudiantil para empezar el curso en un prestigioso instituto de Tokyo. Nada más llegar un niño grima (como estos niños/monstruo/final boss de peli de miedo japonesa) le dice que firme un contrato (aquí es cuando le pones nombre al prota). Acto seguido conoce a dos de las tipas que te ayudarán en tu aventura. El cogollo de la cuestión es que durante la media noche, tiene lugar “la hora oscura” durante la cual, los seres humanos quedan convertidos en ataúdes, y solo los que poseen lo que en el juego llaman “El Potencial” permanecen conscientes. Esto en si es una putada, ya que estando consciente durante la hora oscura, tu alma se convierte en el plato preferido de las Sombras, unos bichejos nada simpáticos que son los principales enemigos del juego. La cosa es que algunos de los bendecidos con el potencial pueden materializar su psique disparándose un tiro en la cabeza con una pistola especial llamada “Evoker” (qué juego más emo, joder) en forma de Pokemon pero más molón, y es esto a lo que se llama Persona. Y evidentemente, tanto el prota como los demás integrantes de esa residencia son capaces de hacer uso de su Persona. Así que nuestro héroe se une al S.E.E.S (Special Extracurricular Execution Squad) para acabar con las sombras de una vez por todas.




Gráficos:

Poco que decir a este respecto. Los gráficos de Persona 3 son simplones, con modelados correctos y expresiones faciales nulas. Podremos intuir las emociones de los personajes mediante algunos bocadillos con símbolos básicos, o en las conversaciones, cuando aparecerán unas ilustraciones bien hermosas y muy bien hechas de los dialogantes. Los aficionados al manga (me incluyo) se van a hacer pajas con el ambiente que destila el juego, de cabo a rabo. Las animaciones tampoco son muy allá, aunque mejoran en las escenas de combate. El diseño de los enemigos es igualmente bueno, y original, y están animados correctamente, sin florituras, eso si. Destacar el excelente trabajo de Sogeki Soejima en los diseños de personajes, aunque no puedo evitar de menos a Kazuma Kaneko, el diseñador de TOOODOS los SMT anteriores…




Sonido:

Ese aspecto si que es gratamente sorprendente, ya que Shoji Meguro se saca de la manga una BSO que se aleja de los típicos temas épicos, orquestados y grandilocuentes de la mayoria de los JRPG, para dar paso a una banda sonora compuesta por multitud de temas pop y electronicos, con ritmos actuales y gran componente vocal . Es polémico, puede gustarte o no, pero es innegable que el sonido está muy bien producido, y encaja a la perfección con el tono general del juego. Destacable como siempre, la intro, que viene a ser una apertura de serie de anime, sin mas.








Jugabilidad:

Y llegamos al apartado en el que Persona 3 se aleja casi por completo del resto de juegos de su género. Bien es cierto que toma ideas de aquí y de allá, pero las mezcla con sabiduría y un poco de perejil.

Persona 3 está dividido en dos vertientes jugables bien diferenciadas. La primera, la típica de los RPG’s japos, es decir, vas por el escenario, ves a un monstruo y puedes huir de él, o ir a darle estopa. Si consigues atacarle en el escenario, pasarás a la escena de batalla con ventaja, y si él te golpea primero, ocurrirá al contrario. Una vez dentro de la batalla solo podrás dar órdenes directas al protagonista, mientras que a los demás, podrás dejarlos a cargo de la CPU, o darles indicaciones tácticas como que se dediquen a curar y a dar soporte a los demás o ataquen a un enemigo concreto, entre otras directrices. En este juego aparece el sistema que ya hemos visto en otros juegos de la saga, en el que se premia al jugador por aprovechar la debilidad del rival. Por ejemplo, estamos ante un rival cuya debilidad es el elemento viento. Si usamos “Garu” (magia básica de viento) sobre él, aparte de hacerle más daño, lo dejaremos noqueado. Cuando un enemigo está noqueado, tiene que gastar su siguiente turno en incorporarse de nuevo al combate, con lo cual no puede atacarnos. Pero lo mejor no es eso, lo realmente bueno es que cada vez que noqueemos a un enemigo ya sea mediante el uso del elemento adecuado o cuando consigamos un golpe crítico, se nos obsequia con un turno más, con lo que podemos mantenernos a la ofensiva siempre que usemos la táctica adecuada. En el caso de que mediante el encadenamiento de estos golpes dejemos a todos los enemigos noqueados, podremos usar un ataque conjunto, en el que todos los componentes del equipo se lanzan contra los enemigos para zurrarles la badana. El uso de los Persona en estos combates es vital, ya que dependiendo de la persona que tengamos asignada en ese momento, tendremos unas habilidades u otras. Solo podremos cambiar de persona una vez por turno, así que debemos planificar con algo de pericia nuestra estrategia de combate. Estas partes se dan casi íntegramente en Tartarus, lugar que podremos ir a explorar por las noches. Solo combatiremos fuera del mismo en las noches de luna llena, que son aquellas en las que los Shadow salen de Tartarus para cazar, y son las ocasiones en las que el argumento realmente avanza. Tartarus cambia cada vez que entramos, ya que los pisos se generan aleatoriamente, lo cual acentúa la sensación de laberinto. Cada cierto número de pisos hay un boss que una vez vencido nos dará acceso a un documento explicando un poco más acerca de las sombras y sus orígenes.

La otra vertiente es la de simulador social, que es igual o más importante que la anterior. El juego se divide en días, con un calendario siempre visible en la esquina superior derecha, que te recuerda el tiempo que falta para la siguiente luna llena . Tendremos que asistir a clase todos los días, hacer amigos, apuntarnos a actividades extraescolares y procurar sacar buenas notas en los exámenes, ya que todo ello influirá en los combates. ¿Cómo? Pues en esencia es sencillo, pero las posibilidades que proporciona son muy grandes.

Cada uno de los Persona está asociado a una de las Arcanas de la baraja del tarot. De la misma forma, cada uno de los Vínculos Sociales o relaciones que establezcamos se relaciona con una Arcana. Cuanto más potenciemos una relación, más poder para la Arcana, y por tanto, más poder para las personas que usemos que estén asociadas a esta Arcana. No se si me explico bien, así que podré un ejemplo: Nekomata es un Persona asociado a la Arcana de “El Mago”, y nuestra amistad con Kenji potencia la Arcana de “El Mago”. Cuanto más fuerte sea nuestra relación con Kenji, más poderoso será Nekomata. Esto también nos ayudará en el momento de fusionar dos Persona para obtener una nueva, ya que si el que obtenemos es también de la Arcana de “El Mago”, obtendrá experiencia adicional. Por tanto debemos cuidar mucho las relaciones con otras personas, así como nuestros atributos de inteligencia, carisma y valor, ya que dependiendo de ellos podremos incluso echarnos una novieta, lo cual nos abrirá las puertas de su pasado, conociendo al personaje más en profundidad. Para poder tener una vida social rica, no podemos ir a Tartarus todas las noches, ya que los personajes se cansarán y no podrán estudiar ni relacionarse con normalidad, lo cual repercute directamente en el poder de combate.

Por tanto, en resumen, Persona 3 consiste en hacer relaciones y entrenar siempre que sea posible en Tartarus para estar preparado para el desafío que supondrá la llegada de la siguiente luna llena.




Conclusion:

Shin Megami Tensei: Persona 3 es un juego de rol distinto, con un sistema de combate entretenido, y una dinámica de lo más adictiva. La historia, sin ser el colmo de la originalidad, se desmarca de los tópicos del género, estando bien contada y con un par de giros de lo más curioso. En definitiva, si puedes pasar por alto su mayor defecto, que es que viene en inglés íntegro, y con los videos sin subtítulos, descubrirán un juego muy largo, difícil y altamente enganchante. Pruébenlo.

1 Comentarios:

NintenSuisse dijo...

¡Buen análisis Retro! Ya he acabado de entender de que va el juego. Antes solo me llamaban los dibujicos y todo el rollo del "insti" pero el sistema de combate también parece muy guapo.
Lo malo es que no me acaban de gustar las cuevas/torres/mazmorras que se crean solas y que no tengo tiempo para un juego tan largo.